Y el vídeo lo dice todo... Cuántas veces hemos sido preso de angustias, de esos momentos que te sientes vacío y sólo vives por inercia, cuando prima las ganas de abandonarlo todo, todo por la búsqueda de un poco de aire que te haga sentir vivo, que te dé esa libertad. Satashye
“The human heart has a tiresome tendency to label as fate only what crushes it. But happiness likewise, in its way, is without reason, since it is inevitable.”
"Simplemente no soy de este mundo… Yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva… No puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie… ¿Qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso.”
..."Por eso los momentos más felices de nuestra vida son aquellos en los que jugamos como si fuéramos niños, cuando cantamos y bailamos, cuando exploramos y creamos con el único propósito de divertirnos. Cuando nos comportamos como niños nos resulta maravilloso porque ese es el estado normal de la mente humana, la tendencia natural. Somos inocentes, igual que los niños, y para nosotros es normal expresar amor. Pero ¿qué nos ha ocurrido? ¿Qué le ha ocurrido al mundo entero?".
He empezado a leer un libro, tiene pocas páginas de hecho una noche bastaría para leerlo, pero hay párrafos como éste, que me detienen y me hacen pensarlo una y otra vez. Vamos a ver que tal va. Buen inicio de semana...
Hay canciones que guardan historias, y se convierten en himno... Y después de toda esa tormenta, llegará un día en que te sientas en casa nuevamente, y el calor deshiele aquel corazón que se ha negado a resurgir.... Satashye
Y ahí está, sentada en aquella banca ubicada justo donde el sol se oculta y donde los transeúntes apenas la perciben. Era su sitio favorito de siempre. De aspecto agradable y pequeña estatura, ella viste de colores alegres, usa anteojos, y el atardecer ha hecho un mantel de destellos dorados en su larga cabellera, junto a ella una cartera muy elegante, y un pomo de café por acabar.
En su mano no cuelga ningún accesorio ni siquiera un reloj, ha pasado ya más de dos horas y al parecer ni lo nota, ni le preocupa.
Tras de ella hay una pileta de agua, apenas la salpican y tampoco parece importarle, ella sólo ha estado viendo un punto fijo, dejándose llevar por instantes que no comprende, su mirada contrasta a los colores que luce hoy, su mirada está gris, no hay luz, está viviendo una guerra silenciosa, una batalla a sí misma... Pero qué tanto podría aquejarle, que hay más allá de esa mirada perturbante e intranquila, seguramente un alma desprendida, unas alas rotas, y un nudo en la garganta que no le permite lanzar palabra alguna.... Le dijeron que sólo debía destruir esas ideas que ardían en su cabeza, pero hay algo más que no lo dice. Hay algo que está asfixiándola...
Sigue pasando el tiempo y tan sólo navega en lo mismo, sin hallar solución alguna, se repite a sí misma "Si tan sólo este naufragio tuviera sentido, si tan sólo éste mar de confusiones me permitiría que sus olas me sanen"... A lo lejos escucha a su amiga que está llamándola insistentemente, y no le presta atención, ella se le acerca y le pregunta qué le pasa, pues ya había sido mucho tiempo que salió del trabajo sin avisar. Después de un hondo suspiro se levanta, dibuja una sonrisa, y le dice que salió a tomar aire porque estaba cansada del encierro y la rutina... Mientras regresaba, recordaba aquella desesperación que le motivo salir a su parque favorito, justo a cuadras de donde trabajaba, aquella desesperación que no era causada por el encierro y la rutina, porque ella misma estaba encerrada y sólo en aquella banca donde los transeúntes no la perciben y donde el sol se oculta, podía guardar su máscara y morir emocionalmente.